Hacia una conciencia ciudadana

La agenda global requiere ciudadanos que practiquen correctas relaciones humanas.
Cada vez son más los que se convierten en servidores de la humanidad.
Aquí te explicamos cómo sumarte.

Las luchas en contra de la Ley de empleo para jóvenes en París y los cortes de ruta en Entre Ríos contra la construcción de las papeleras en Uruguay tienen más similitudes de lo que dictan las apariencias.
Ambos fenómenos forman parte de una mayor toma de conciencia por parte de la ciudadanía. Los medios pueden no ser los más acertados, pero la necesidad de manifestar un pensamiento ecológico, de justicia, de compromiso está más que claro. La ciudadanía se encuentra en busca de un camino de acción. Desde el punto de vista de ésta, el Maestro D.K. sostiene que el individuo debe verse a sí mismo como

“un ente en un grupo funcionante de entes similares, donde se espera que cada uno contribuya con su cuota de bien para el todo”.

La globalización impone desafíos a diario para la humanidad; desafíos que, en síntesis, no implican más que llevar adelante una relación de hermandad entre ciudadanos, tal como lo establece la doctrina teosófica.
No se debería mirar la globalización como un fenómeno negativo que sólo aspira a establecer brechas de desigualdad y asimetrías en todos los órdenes de la vida ciudadana. La globalización tiene la capacidad de ser parte de un Plan que una las voluntades de las naciones que lideran y establecer pautas comúnes en
ámbitos tan esenciales como la educación.
Estas pautas, podrán ser tomadas por cualquier Nación, sin importar su grado de desarrollo económico. Uno de los objetivos que deberían tener en cuenta los planes educativos modernos es lograr incluir al individuo como parte de un todo y no haciendo hincapié sobre él mismo y los logros que podría concretar en su individualidad.
La síntesis, se transforma en una clave para tener en cuenta. Una vieja canción del rock nacional rezaba: “hay que salir del agujero interior”. Y la teosofía agrega que hay que tratar de servir sin exigir servicio.

De este modo, te estarás convirtiendo en un servidor de la causa humana, de la tuya.

This entry was posted in Artículos and tagged , . Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>